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lunes, 4 de abril de 2016

Chungking express (1994) Wong Kar-Wai

Suave... Muy agradable. Agradable como algunos sueños: aunque extraños, agradables: construida con imágenes sueltas (planos muy bonitos; y arriesgados), de una forma impresionista y cálida. Cálida como el empacho de la piña dulce que se derrama en la boca. Como la tormenta en verano, que empapa y desnuda. Como el sudor compartido cuando no circula el aire. Como en los sueños. Cerrada. No se ve el cielo en Hong Kong y llega gris la luz del día; todo transcurre entre pasadizos, tiendas y galerías, las ventanas de las casas se asoman a otro interior. Hasta la prisa discurre más lenta, como en los sueños. Como en los sueños todo es más lento, dulce, húmedo, indolente...

... Resulta agradable mecerse suave durante un par de horas al sueño del amor romántico... a pesar de que para el cine (desde siempre -no hay más que verlo-), el sueño siempre parece estar reservado exclusivamente a humanos ... que son todos muy guapos. Y creo que no nos paramos a pensar suficiente las consecuencias terroríficas que eso entraña.




jueves, 17 de diciembre de 2015

Pleno verano (À la verticale de l’été) (2000) Tran Anh Hung

Belleza destartalada de ese apartamento que "consigue que Hanoi parezca Paris", negro del pelo de las mujeres, azul ultramar de las sedas, rojo de las pulpas de las frutas, verde esmeralda en las paredes desconchadas, verde agua en las cortinas de cristales, la lluvia torrencial, la brisa a través de las mosquiteras, la madera vieja, las flores secas y las flores frescas en vasijas rústicas, dibujos colgando de las puertas, Lou Reed y canciones populares, la humedad del calor, sensualidad del tacto que se palpa, se siente, se extraña, belleza de la gente toda, belleza irreal desplegada para contar de la fragilidad del amor, para hablar de lo de siempre -¿acaso existe otro tema?- aunque sea superficialmente...


viernes, 11 de septiembre de 2015

Le mépris (1963) Jean-Luc Godard

La fotografía es extraordinariamente limpia y sencilla, muy hermosa (contribuye el paisaje y la famosa casa Malaparte), de exquisito cromatismo (perfecta la elección de los colores y la dirección artística), muy elegante y cool (¡F. Lang actuando!), cargada de sensualidad (BB está pletórica -aunque me resulte inexpresiva...- pero me quedo con M. Piccoli, ultrasexy con y sin camisa, en su perfecto punto de maduración, aunque no se quite el sombrero ni en el baño y acabemos hartos de verlo fumar pitillos en todos los planos)... Sin embargo, la historia me resulta floja (no conozco el texto de Moravia) y sobre todo me falta carne en las interpretaciones (no me conmueve esa Camille/poupée sin matices que dice muy poco con la mirada). Sí lo hace la música de George Delerue. Y Michel Picolli...

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Cine dentro del cine...
 Perfecto cuidado del color
 Más cine y metacine...
Y de nuevo, los colores ...

Y Michel Picolli...
 Y el culo de BB
 Y Michel Picolli...
 Y más cine dentro del cine.
 Y Michel Picolli...